El akita ha demostrado ser perfectamente versátil y haberse adaptado con total adecuación para la sociedad moderna.

Porque históricamente ha sido utilizado como perro de pelea, el akita ha venido estando en el punto de mira para ser considerado como “raza peligrosa”.

Y a pesar de que no se conocen hechos recientes de ataques del akita al hombre, se les debe educar con esmero y rigor para que no sobrepasen la estrecha línea que les separa de ser temidos por la sociedad.

Si se consigue que esta raza sea un ejemplo de convivencia con los humanos y un referente de obediencia y sociabilidad mediante un trato correcto y un adiestramiento adecuado, habremos logrado situar a la raza donde merece estar.


Incluso a pesar de su naturaleza independiente y su inteligencia, puede prepararse a un akita para una competición reglamentada, sólo es necesario un poco de paciencia.

Son relativamente tranquilos y calmados, y si son bien sociabilizados, podrán adaptarse a los ejercicios de grupo.

Esta raza prefiere sesiones de entrenamiento cortas, por ser un perro que aprende muy rápido.

De alargarse demasiado, podría aburrirse y ser poco cooperador. Pero es preciso hacer el esfuerzo cuando son cachorros, para no llevarse sorpresas cuando sean adultos.

Los akitas también sobresalen en adiestramiento y en la pruebas de Agility. Tienen una gran capacidad atlética. Por tanto, el arrastre de peso también es una actividad idónea, y en la que se encontrará bastante cómodo.

TEXTO OCULTO POR CUESTIONES DE DISEÑO