El cachorro de akita es inteligente y está dispuesto a obedecer, sin embargo, debe tener presentes sus límites.

Para ello, podemos recomendar la inscripción en una escuela básica para cachorros. Además, es preciso que el perro se sociabilice lo más pronto posible, con salidas al exterior y contacto con otras personas y otros animales.

El akita responde mejor a un tratamiento firme pero cariñoso, que a una educación severa y agresiva.

Con respecto al aseo, cepillado y acicalado, es preferible que se les acostumbre desde pequeños, para que en la edad adulta no se molesten demasiado.

Y en cuanto al trato con niños, es aconsejable enseñar a éstos a tratar bien al perro, que de todos modos, soporta bien las pequeñas impertinencias que pudieran cometer.


A pesar de que las orejas caídas del cachorro de akita suelen erguirse por sí mismas, una infección o demasiado peso por el pelo pueden provocar que no se levanten o que se doblen hacia atrás.


Ante esta situación, si después del tratamiento de la enfermedad o el afeitado correcto de las orejas, no se levantan de forma natural, debemos esperar lo máximo posible antes de intervenir.

Si después de un tiempo prudencial no se yerguen, podemos aplicar tres técnicas básicas de vendaje:
  • Con una venda transpirable, enrollar la oreja aprovechando su pliegue natural.
  • Utilizar un soporte de espuma para introducirlo en la oreja para sostenerla y atarlo con esparadrapo adhesivo.
  • Usar un soporte de alambre debidamente envuelto para no irritar la oreja, e introducirlo en ella con la forma deseada de la oreja.

Al cabo de una semana de emplear uno de estos tres métodos, el problema debe estar resuelto.
TEXTO OCULTO POR CUESTIONES DE DISEÑO