En condiciones normales, los akitas son perros sanos, como otros perros de trabajo. Sin embargo, debido a su tamaño, pueden surgir leves problemas o enfermedades que deberán mantenernos atentos:

Los cachorros, durante los brotes fuertes de crecimiento pueden cojear de una pata u otra. Pero la malformación o encaje de la cadera se trata de un problema poligenético, que podría transmitirse de una generación a otra. En las organizaciones americanas más importantes requieren un certificado de rayos X del perro, así como un documento que asegure que el perro no sufre de displasia de cadera.



El hipotiroidismo es otro problema genético frecuente. Un funcionamiento bajo del tiroides puede provocar una capa de peor calidad, trastornos en el periodo de las hembras o problemas de temperamento. Para controlar esto, es recomendable un análisis de sangre. El tratamiento es una píldora al día durante el resto de la vida del perro.

También debemos tener en cuenta la atrofia progresiva de la retina de los akita, que causa la ceguera. Aunque suele darse a una edad ya avanzada. Los criadores también deben vigilar una posible microoftalmia, en la que la cuenca del ojo es demasiado grande para el globo ocular.










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