A la hora de seleccionar un cachorro de Akita, no hay que olvidar que, aunque son adorables cuando son pequeños, luego serán unos perros grandes y poderosos a los que habrá que buscar un sitio adecuado y que no pueden adaptarse a todos los estilos de vida que pudiéramos llevar.

Al tener una espesa capa doble, deben ser cepillados con regularidad, sobre todo en épocas de muda.

Además, para que sean todo lo sociable que se espera de ellos, deben ser adiestrados desde pequeños mediante un sólido control, aunque con mano cariñosa.

Como perros tipo spitz, deben tenerse en cuenta su independencia y testarudez. Deben considerarse muy bien la dedicación y la energía que debe emplearse en estos perros, pues de otro modo, pueden provocarse situaciones que conduzcan al dueño a abandonar al perro adulto, algo que puede evitarse si se conoce la raza como es debido.


A la hora de elegir un cachorro no es tan importante el color, obviamente, como el temperamento y la personalidad del mismo. Es preferible evitar los cachorros tímidos o demasiado dominantes.

La elección del sexo del animal depende de preferencias personales: el macho es más grande e impresionante, pero madura mucho más tarde y tendrá una adolescencia más difícil; la hembra es menor en tamaño y en peso, pero si no está esterilizada, entrará en celo aproximadamente cada seis meses.

Los cachorros de akita suelen tener pelo corto, y los huesos más pesados y robustos que el resto de cachorros convencionales, y de este modo, es conveniente ver a los padres del cachorro para tener una idea del futuro aspecto del perro.


TEXTO OCULTO POR CUESTIONES DE DISEÑO